Cambio generacional, el gran reto de las empresas familiares
- Jarmon Noguera González
- hace 21 horas
- 2 Min. de lectura
Las empresas familiares son un gran ejemplo de cumplir una tarea difícil, porque implica lograr que ese negocio crezca, se consolide y sobreviva, pero el principal reto es pasar a la siguiente generación de la familia.
Diversos estudios demuestran que las empresas familiares se han convertido en una pieza clave de la economía. Análisis de PwC y McKinsey— coinciden en que este tipo de negocios generan más del 70% del PIB mundial y alrededor del 60% del empleo.
En Costa Rica, si bien no existen datos oficiales de empresas familiares, se estima que representan una gran parte de las cerca de 500 000 microempresas y de las más de 30 000 pequeñas y medianas empresas (PYMES) activas a finales del 2025. Esto sumado a otras grandes compañías que lograron consolidarse y crecer.
Ante esto los expertos del Grupo Financiero Mercado de Valores, solo 3 de cada 10 logran pasar a la segunda generación y la cantidad baja aún más si se trata de una tercera generación.
“Las estadísticas son claras: sin planificación, educación y comunicación, muchos legados se diluyen con el paso del tiempo. La clave está en preparar a las siguientes generaciones no solo con capital, sino con conocimiento, formación financiera, claridad sobre roles, protocolos familiares y espacios de gobernanza que permiten alinear expectativas, prevenir conflictos y asegurar transiciones ordenadas, tanto en la propiedad como en la toma de decisiones”, indicó Sergio Gurdián, gestor patrimonial de Grupo Financiero Mercado de Valores.
En el marco del Día Internacional de la Familia es necesario que quienes hoy lideran las empresas reflexionen sobre uno de los legados más significativos que una familia puede dejar, que es la forma en que gestiona, protege y transmite su patrimonio, entendiendo que este va mucho más allá del dinero.
“La educación financiera no inicia en un aula ni en una asesoría puntual: comienza en el hogar. Involucrar a todas las generaciones —niños, jóvenes, adultos y adultos mayores— en conversaciones sobre ahorro, inversión y planificación patrimonial fortalece la confianza, fomenta el sentido de pertenencia y transforma el patrimonio en un proyecto vivo y compartido”, agregó Gurdián.
El experto de Mercado de Valores recordó que “cuando los valores familiares —ética, responsabilidad, compromiso y visión de futuro— se integran a la gestión patrimonial, el legado se convierte en una oportunidad de crecimiento y cohesión. Herramientas como la sucesión patrimonial, la planificación fiscal y contable, y la gobernanza familiar permiten anticipar escenarios, minimizar riesgos y fortalecer la toma de decisiones compartidas”.
Además, destacó que, un patrimonio bien estructurado facilita la educación de los hijos, la protección de los adultos mayores, la continuidad de la empresa familiar y la sostenibilidad del proyecto común. Pero, sobre todo, asegura que el legado evolucione con sentido, adaptándose a los cambios sin perder su esencia.

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