Panorama fiscal del 2026 trae buenas señales pero cargado de retos
- Jarmon Noguera González
- 6 ene
- 2 Min. de lectura

Las condiciones fiscales del país para el 2026, si bien se pueden considerar favorables, también representan un importante reto para el país, ya que de no tomarse decisiones correctas podría poner nuevamente a Costa Rica en aprietos.
Así se desprende de un análisis del Grupo Financiero Mercado de Valores en el cual aseguran que el gasto público se mantiene controlado y la razón deuda/PIB continúa por debajo del 60%, esto significa un escenario más conveniente de la regla fiscal, pero con la preocupación de que los ingresos tributarios avanzan con menor fuerza, pues apenas crecieron un poco más del 2% acumulado a setiembre, si se compara con el 2024.
Ante la desaceleración en la recaudación tributaria evidencia que los efectos de la reforma fiscal del 2018 se agotaron, advierte el grupo financiero y a esto se le suma que la fatiga fiscal reduce el dinamismo en el pago de impuestos.
Ambas cosas combinadas limitan la capacidad del Gobierno para sostener el ritmo de consolidación alcanzado en los últimos años.
Pablo González, Gestor Jr. de Portafolios de Mercado de Valores, la tendencia de los ingresos públicos plantea retos ya que en el 2021 se dio un repunte de gracias a la reforma fiscal de 2018, las tasas de crecimiento se han debilitado y en 2024 la apreciación del tipo de cambio redujo las utilidades empresariales, afectando la recaudación del impuesto sobre la renta.
Además de que la mayor parte de los ingresos proviene del régimen definitivo —que crece menos que el PIB nominal—, la recaudación ya no avanza al ritmo de la economía en su conjunto. Esto obliga al Gobierno a reforzar la modernización tributaria y la lucha contra la evasión.
Respecto al gasto, para el año que inicia el Gobierno entrará con un mayor margen de gracias a que la deuda/PIB se ubicó por debajo del 60% en 2024, condición que se mantendría para 2027, pero González es enfático en que ese espacio debe administrarse con prudencia, pues el gasto corriente sigue siendo rígido y la inversión pública continúa en niveles bajos.
Esto significa que la sostenibilidad fiscal para 2026 dependerá de mantener un balance primario positivo, es decir, que los ingresos del Gobierno sigan superando sus gastos, esto sin contabilizar el pago de intereses de la deuda.
Pero hay otros riesgos que se deben de valorar, entre ellos los movimientos del tipo de cambio ya que una devaluación del colón frente al dólar podría aumentar el valor en colones de la deuda externa y elevar nuevamente la razón deuda/PIB.
También una desaceleración en las exportaciones afectaría el crecimiento del PIB, lo que presionaría ese indicador desde el lado del denominador.
“El reto para 2026 será mantener la disciplina a pesar del mayor margen de gasto. Un balance primario robusto es indispensable para evitar retrocesos; a su vez, la distribución del presupuesto debe atender algunas tareas del Estado que se han desatendido en los últimos años, es decir, que se materialice la mejora fiscal en programas más plausibles para la población”, afirmó González.
En conclusión según Mercado de Valores, avanzar en 2026 exigirá fortalecer los ingresos, mejorar la calidad del gasto y anticipar riesgos. La interacción de estas variables será determinante para preservar la estabilidad fiscal sin comprometer los avances de los últimos años.





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