Conozca qué es el “Branding” y cómo se debe de reportar en su contabilidad
- Jarmon Noguera González
- hace 9 horas
- 2 Min. de lectura

Las empresas compiten cada día más en un entorno donde ya no basta con solo ofrecer un buen producto sino que deben emplear distintas estrategias para posicionarse en la mente de los consumidores despertando sensaciones y creando conexiones que lleven al cliente a elegir una marca en el momento de compra.
Para lograr esto es que diferenciarse de los demás es clave y el objetivo que se debe de alcanzar y para ello un branding corporativo bien planificado, continúa siendo una herramienta poderosa.
En los últimos años este concepto ha crecido de forma importante dentro de las compañías y, con ello, han surgido dudas contables: ¿el branding debe tratarse como publicidad?, ¿como una marca?, ¿o como un activo intangible?, ¿cómo debe reflejarse en los estados financieros?
En este sentido, lo primero que se debe tener claro es que el branding, también llamado gestión de marca, es el conjunto de acciones orientadas al posicionamiento, propósito y valores de una organización.
Su objetivo es crear conexiones conscientes e inconscientes con el público para influir en sus decisiones de compra. No se trata solo de un logotipo, sino de construir una identidad única y un mensaje coherente que genere una relación emocional con el consumidor.
Teniendo esto claro es lo que hace que muchas empresas invierten cada vez más en elementos que representan esa identidad: nombre comercial, colores, eslogan, diseño de empaques y material promocional que aparece en edificios, uniformes, botellas, cuadernos o plataformas digitales.
Pero esto, significa un desembolso de dinero, es decir tiene un impacto directo en la contabilidad y por ello se debe de saber cómo incluirlo en los reportes, ya que no es publicidad.
Desde el punto de vista contable, el branding corporativo —es decir, el uso del nombre, logotipo y demás elementos para posicionar a la empresa— debe reconocerse como gasto del periodo en que se incurre.
Esto principalmente a que la entidad no posee control directo sobre el recurso ni puede demostrar con certeza que generará beneficios económicos futuros, condiciones indispensables para calificar como activo intangible.
De esta manera pese a que el branding es esencial para la estrategia empresarial y el crecimiento comercial, su tratamiento contable corresponde al de un gasto, no al de un activo intangible. Comprender esta diferencia evita interpretaciones erróneas y garantiza que los estados financieros reflejen de forma razonable la realidad económica de la organización.





Comentarios